El fraude electoral es la marca de fábrica del régimen de Chávez, una y otra vez Venezuela ha sido sorprendida cuando una votación se gana pero se pierde la elección
Por un lado, se objeta que una persona pueda rechazar en su propia empresa la oferta laboral de una mujer embarazada o un anciano porque configuraría una “actitud discriminatoria” como si el titular no pudiera hacer lo que estima conveniente con su propiedad. Por otra parte, en nombre de la novel “acción positiva” (affirmative action), se imponen cuotas compulsivas en centros académicos y lugares de trabajo “para equilibrar los distintos componentes de la sociedad” al efecto de obligar a que se incorporen ciertas proporciones, por ejemplo, de asiáticos, lesbianas, gordos y budistas.
Para ellos el indigenismo, de logística ideológica progre del “primer mundo”, no es más que una pose publicitaria que sirve como fuente inagotable de votos
Estudiantes oficialistas lanzaron tres bombas lacrimógenas con el fin de robarse las urnas contentivas de los votos, con el fin de evitar el conteo de los resultados y obligar a llevar a cabo otras elecciones
El general guatemalteco Otto Pérez Molina comenzó su presidencia con una propuesta audaz e inteligente: hay que examinar la posibilidad de despenalizar totalmente el consumo de drogas.
El presidente es un caballero muy despierto. Pero si gana en noviembre, no será ése el motivo. Será la suerte. No podría haber escogido unos rivales más autodestructivos.